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martes, 9 de junio de 2015

UNA ESCAPADA DE 4 DÍAS AL CORAZÓN DE SERBIA

 “La existencia de un vuelo directo entre Barcelona y Belgrado hace que Serbia esté un poco más cerca. A poco más de 2 horas de vuelo, Serbia se presenta como un destino diferente, económico y repleto de posibilidades”.

 La Oficina Nacional de Turismo de Serbia (NTOS) ha lanzado hoy una propuesta de escapada corta a Serbia coincidiendo con el inicio de la nueva temporada de vuelos directos entre Barcelona y Belgrado operada por Vueling. Esta propuesta incluye visitas a las dos principales ciudades del país, Belgrado y Novi Sad, así como como un recorrido por una de las zonas vitivinícolas más relevantes del sudeste europeo, como es Sremski Karlovci.

“La existencia de un vuelo directo entre Barcelona y Belgrado hace que Serbia esté un poco más cerca. A poco más de 2 horas de vuelo, Serbia se presenta como un destino diferente, económico y repleto de posibilidades” señala Gordana Plamenac, Directora de la Oficina de Turismo de Serbia. La ruta reabierta por Vueling conecta Barcelona y Belgrado entre el 2 de junio y el 29 de septiembre con precios desde 64,99€ para el billete de ida y vuelta.

Zemun
Novi Sad
La propuesta arranca con un recorrido de día por 
Belgrado, capital serbia. Tras un día visitando el centro histórico de esta ciudad milenaria hemos de reservar fuerzas para conocer de cerca su vida nocturna, reconocida recientemente por Lonely Planet como la mejor del mundo. El segundo día por Belgrado incluye una visita a la red de túneles subterráneos Belgrado Underground, un recorrido en barco por los grandes ríos de Belgrado, el Sava y el Danubio y un paseo y cena en Zemun, antigua villa de pesadores contigua a la ciudad. En el tercer día visitaremos la pequeña localidad barroca de Sremski Karlovci, a tan solo 40 minutos de Belgrado por carretera. Muy cerca de Sremski Karlovci está el parque natural de Fruska Gora, en el que visitaremos alguno de los 17 monasterios medievales escondidos en plena naturaleza. Esta zona es especialmente conocida por sus bodegas y por la elaboración de vinos muy singulares, como es el Bermet. Aprovecharemos la visita para conocer alguna de las bodegas y hacer una cata de los vinos locales. El cuarto y último día de escapada será para visitar la monumental Novi Sad, segunda ciudad del país que está localizada a tan solo una hora de Belgrado. La fortaleza de Petrovaradin, el centro histórico o los restaurantes flotantes sobre el Danubio en los que disfrutar del pescado local son las claves para conocer una ciudad única y muy distinta de Belgrado.

EL CORAZÓN DE SERBIA EN 4 DÍAS

DÍA 1. Belgrado. Fortaleza de Kalemegdan, Calle Knez Mihailova y barrio de Skadarlija. Cena en uno de los mejores restaurantes de la ciudad, Madera (cena por persona con vino 30€ aprox.). Salida nocturna por clubs flotantes del río como Iguana o Frida.

DÍA 2. Belgrado. Paseo en barco por los ríos Danubio y Sava. Visita al Belgrado Underground, una gran red de túneles subterráneos con más de 14km. de extensión. Paseo por Zemun, villa de pescadores a pocos kilómetros de Belgrado. Cena en restaurante Reka con música en directo.

DÍA 3. Visita al centro histórico de Sremski Karlovci. Visita a los monasterios del Parque de Fruska Gora. Comida y cata de vinos en bodega local.

DÍA 4. Novi Sad. Fortaleza de Petrovaradin y centro histórico. Comida en restaurante especializado en pescado.

martes, 26 de mayo de 2015

RUTA CICLISTA POR EL DANUBIO

· En la Ruta Ciclista del Danubio se atraviesan acantilados de 300 metros de desnivel, yacimientos romanos, ciudades monumentales y algunos de los parques naturales más espectaculares de Europa.

· La Ruta Ciclista del Danubio ofrece diferentes itinerarios que permiten recorrer sus orillas gracias a carriles y pistas específicamente diseñados para la práctica de este deporte. Además, se han editado guías y habilitado una página web con información detallada.


La Oficina de Turismo de Serbia (NTOS) presenta una ruta dirigida a los ciclistas y los amantes de la naturaleza, la Ruta Ciclista del Danubio en Serbia. Un viaje que recorre incomparables parajes en plena naturaleza y que combina deporte, contacto con la cultura local y turismo. Incluida en el proyecto de la Federación Ciclista Europea, Eurovelo, la ruta está perfectamente señalizada y acondicionada para la práctica del cicloturismo.

El Danubio cruza Serbia de norte a sur a lo largo de 588 kilómetros. A su paso por el país balcánico, cobija auténticos tesoros para el visitante. Entre ellos, sobresalen las numerosas fortalezas de sus riberas, como Petrovaradin en Novi Sad, Kalemegdan en Belgrado o Smederevo, en la ciudad del mismo nombre; también se recorre el punto más ancho del río (con 2 km de anchura); los desfiladeros de Djerdap, con impresionantes yacimientos romanos, y acantilados de más de 300 m. de desnivel (se trata de la segunda garganta más grande del mundo tras la del Gran Cañón).

La Ruta Ciclista del Danubio ofrece diferentes itinerarios que permiten recorrer sus orillas gracias a carriles y pistas específicamente diseñados para la práctica de este deporte. Desde 2003, expertos ciclistas de Serbia, Hungría, Croacia, Rumanía y Bulgaria, con el apoyo de GTZ German Technical Cooperation GmhB y del Club Ciclista de Alemania, han trabajado en la creación de esta ruta que, siguiendo el cauce del río, finaliza en el Mar Negro. Gracias a su suave perfil y a la posibilidad de establecer etapas adaptadas a cada persona, es un recorrido accesible tanto para cicloturistas habituales como para aquellos que buscan iniciarse en este tipo de turismo.

Además, la ruta forma parte de la Euro Velo Route 6 (que recorre Europa desde el Océano Atlántico hasta el Mar Negro). Se han editado guías, mapas y habilitado una página web (http://www.eurovelo.com/en/eurovelos/eurovelo-6?set_language=nl) en la que se ofrece información detallada sobre los itinerarios, lugares de interés y más de 300 posibilidades de alojamiento con información detallada de precios (http://www.danube.travel/main-menu/explore-the-danube-destinations/serbia.257.html).

lunes, 25 de febrero de 2013

Tesoros culturales serbios: Fortalezas Medievales

En Serbia se conservan los restos de cerca de 40 ciudades fortificadas y fortalezas medievales. Fueron construidas en puntos estratégicos a lo largo de ríos, caminos y límites fronterizos. Sus macizos muros de piedra cuentan mil historias sobre luchas e invasiones, sobre desconocidas culturas que llegaban de muy lejos para desaparecer sin dejar casi rastro y sobre el devenir del tiempo con posos de múltiples acontecimientos. Cada una de estas fortalezas ha tenido muchos señores distintos y cada uno de ellos la ha reconstruido, reforzado y adaptado dejando su impronta tras de sí. 

Algunas fortalezas eran sólo puestos militares; otras, protegían casas señoriales y las de sus vasallos e incluso algunas fueron levantadas para proteger monasterios. Muchas de esas fortalezas fueron las precursoras de ciudades actuales. Sus torres y murallas defensivas rodeaban por completo el asentamiento – casas, tiendas, edificios públicos e iglesias. Al igual que otras muestras relevantes de la arquitectura militar europea, las fortalezas serbias forman parte de un rico patrimonio cultural y son una visita indispensable para los visitantes.

Fortaleza de Petrovaradin

Vista de Novi Sad desde Petrovaradin
La Fortaleza de Petrovaradin, también conocida como “El Gibraltar del Danubio”, está situada sobre una rocosa colina frente al casco histórico de la ciudad de Novi Sad. Debido a su situación geográfica dominante, muchos ejércitos quisieron conquistarla a lo largo de los siglos: celtas, romanos, ávaros, bizantinos, húngaros, turcos y, por último, los austríacos, que construyeron en el S.XVIII la fortaleza que hoy en día conocemos.

En muy buen estado de conservación, Petrovaradin es la segunda fortaleza más grande de Europa. Está considerada como uno de los mayores logros de la arquitectura militar europea del S.XVIII. Sus gruesas y fuertes murallas están hechas de ladrillo y fueron diseñadas con el propósito de aguantar el fuego de artillería pesada y proteger a las guarniciones superior e inferior que daban al Danubio.

Bajo el suelo de la fortaleza se distribuye una maraña de subterráneos, galerías y corredores. En la superficie, los barracones del ejército estaban preparados para acoger a oficiales y soldados e incluían arsenal, talleres y otros edificios cuya antigua labor defensiva ha sido sustituida por atracciones culturales y turísticas, así como galerías de arte.

El Observatorio y Archivo Histórico de Novi Sad se encuentra dentro de la fortaleza. La batería del puerto ha sido transformada en el Museo Municipal de Novi Sad, y uno de los barracones funciona como hotel, mientras que en las bodegas se han acondicionado numerosos estudios. La torre barroca y el reloj en el baluarte de Ludvig son las atracciones turísticas más populares y ofrecen al visitante unas magníficas vistas del Danubio y Novi Sad.

Fortaleza de Belgrado

La Fortaleza de Belgrado es el eje sobre el que gira la ciudad. El hecho de que Belgrado sea una de las ciudades en las que más batallas se han librado –hasta 115- es testimonio de lo relevante del lugar en el que fue construida la fortaleza. 

Kalemegdan de noche
En la confluencia del Sava y el Danubio se alzaba el antiguo asentamiento celta de Singidunum, sobre el que se levantó un importante fuerte romano. Más tarde, la ciudad estuvo bajo el poder de los bizantinos y los húngaros. Posteriormente, durante un corto período, la ciudad perteneció al rey serbio Dragutin, y durante siglos, los turcos y los austríacos pelearon por ella. Belgrado prosperó a comienzos del S.XV, cuando fue renovada por Lord Stefan Lazarevic, quien la transformó en una gran ciudad y capital de Serbia.

La fortaleza está formada por un recinto superior y un recinto inferior. En el recinto superior los gruesos muros están construidos según los fundamentos de los castros romanos. En ellos se encuentran la Puerta de los Lores, medieval, la Torre de Dizdar y la Puerta de Zindan, cuyas torres bien conservadas se utilizaron como prisiones turcas. El recinto inferior y el puerto están también fortificados y protegidos por torres. La Torre de Nebojsa, construida antes del S.XV, protegía la entrada al puerto. La Puerta Turca de Sahat, del S.XVIII, destaca entre las construcciones austríacas, además de las gigantescas murallas de ladrillo y la Puerta de Carlo, decorada según el estilo barroco.

Actualmente, la fortaleza está rodeada por el Parque de Kalemegdan y se ha convertido en un museo al aire libre y espacio para celebrar numerosos eventos culturales a lo largo del año. En el Edificio del Centinela se halla una galería del Museo de Historia Natural; el Observatorio está en la Torre de Dizdar, el Planetario se encuentra en los antiguos baños turcos y los conciertos y obras de teatro se llevan a cabo en el antiguo polvorín.

Fortaleza de Smederevo

En la confluencia del Jezava y el Danubio se alza una de las más hermosas fortalezas de Europa, Smederevo. La fortaleza fue erigida por el Lord Durde Brankovic como nueva capital estatal mientras el país resistía las duras incursiones turcas del S.XV. 

Smederevo
La colosal fortaleza, rodeada por completo de agua, parecía inexpugnable; sin embargo, en 1459, los turcos la conquistaron, acabando con el Estado Serbio medieval.

La ciudad fortificada tiene una enorme planta triangular circundada por 25 torres de 20 metros de altura y muros de cerca de 10 metros de alto por cuatro de ancho. La Ciudad Pequeña fue lo primero que se construyó, con un salón de ceremonias para las audiencias de Lord Durad y una torre del homenaje como último reducto para los nobles de la corte. Un poco más tarde, se construyó la Ciudad Grande, donde fueron desplegados los campamentos militares y las viviendas de la población local, protegidas por colosales torres rodeadas por un foso.

Hoy en día, la fortaleza está abierta a los visitantes y se utiliza como espacio para eventos culturales y deportivos de la ciudad de Smederevo.

Golubac

Golubac es una Fortaleza medieval construida sobre un escarpado risco en la orilla del Danubio, a la entrada del cañón de Djerdap, a 4 km de la ciudad del mismo nombre. Debido a su importancia estratégica, esta plaza fue fortificada desde tiempos muy remotos y reconstruida con cada uno de los varios cambios de gobierno que sufrió. 
Golubac
La fortaleza, tal y como se conserva hoy en día, se construyó en el S.XIV, y aunque fue conquistada en varias ocasiones tanto por los húngaros como por los serbios, fueron los turcos los que la ocuparon durante más tiempo. Golubac es una fortificación militar sin fisuras, su base tiene forma irregular, adaptada a la inclinación de la colina sobre la que se asienta. En lo más alto se encuentra la “torre sombrero”, desde la que descienden dos líneas de enormes muros con ocho impresionantes torres. 

La ciudad sólo era accesible a través de un estrecho paso fluvial. Los turcos construyeron una torre octogonal con plataforma para cañones a la orilla del río con el fin de proteger el puerto. Para obtener más control sobre los navegantes, unieron la torre con la Roca Babakay, que sobresale del agua junto a la orilla opuesta, con una cadena.

La ciudad de Golubac es una fortificación pequeña si se compara con Petrovaradin, Belgrado o Smeredevo, sin embargo es una visita obligada para los turistas por su belleza y entorno, ya que es la entrada al segundo cañón más grande del mundo, sólo por detrás del Gran Cañón del Colorado. 

Maglic

En lo más alto de los escarpados acantilados de la garganta de Ibar, en el camino entre Kraljevo y Usce, se encuentra una ciudad medieval, Maglic, a la que se asocian numerosas leyendas. No se conoce con exactitud cuándo fue construida ni tampoco quién fue su primer señor. Se supone que la ciudad fue levantada en el S.XIII para proteger los caminos del Viejo Raska y los monasterios de Studenica y Zica. Está registrado que, en el S.XIV, el Arzobispo Danilo II erigió nuevos palacios y celdas en la plaza.

Maglic es una de las fortificaciones medievales serbias mejor conservada y más hermosa. Las murallas de la ciudad siguen la forma que marca la estribación sobre la que fue construida. Está circundada por fuertes murallas con siete torres más una alta torre del homenaje en el extremo oriental. El interior de la fortaleza guarda los cimientos de la Iglesia de San Jorge (Crkva sv. Dorda), los restos de un palacio, un horno y una cisterna. Incluso hoy en día no es sencillo acceder a la casi infranqueable Maglic. Existe un plan para el desarrollo del futuro centro turístico de la fortaleza que incluye la construcción de caminos que faciliten el paso a los visitantes.

Fortaleza de Nis 

Fortaleza de Nis
La Fortaleza de Nis, situada en el centro de la ciudad junto al río Nisava, es una de las fortificaciones militares turcas en los Balcanes de mayor interés. Se construyó en el S.XVII, en el lugar en el que previamente se habían alzado de forma sucesiva una ciudad romana, una bizantina y una serbia en la Edad Media.

La fortaleza, de planta heptagonal con cinco baluartes, está rodeada por formidables murallas. Hubo un tiempo en el que la fortaleza también estaba totalmente rodeada por un foso lleno de agua; ahora sólo se conserva la parte norte. La entrada principal se encuentra en el sur, la Puerta de Estambul, pero existen otras tres puertas más – Belgrado, Vidin y la Puerta del Agua. Los baños son uno de los edificios más antiguos que se conservan de tiempos de la ocupación turca y datan del S.XV. Dentro de la fortaleza se encontraba la corte del pachá y el cuartel general de la guarnición, una biblioteca, los barracones, tiendas, polvorines y otros edificios militares.

En el interior de la fortaleza se desarrollan numerosas actividades culturales y turísticas. El arsenal y la Mezquita de Bali-Bey son ahora salas de exposición, mientras que las estancias de verano se han transformado en un importante centro cultural municipal, en el que se celebra el aclamado Festival de Jazz de Nisville.

martes, 5 de abril de 2011

Semana Santa en Belgrado

Una visita a Belgrado será con toda seguridad un descubrimiento para el visitante que busque algo diferente.

Belgrado garantiza al visitante unos días intensos en una ciudad llena de energía que ofrece innumerables alicientes desde el punto de vista artístico, cultural y de ocio, con el factor añadido de una magnífica relación calidad-precio.

Con la recuperación de los vuelos directos desde Barcelona a Belgrado, la capital serbia se ofrece como un destino ideal para estancias cortas, aprovechando vacaciones como las de la próxima Semana Santa, y garantiza al visitante unos días intensos en una ciudad llena de energía que ofrece innumerables alicientes desde el punto de vista artístico, cultural y de ocio, con el factor añadido de una magnífica relación calidad-precio.

Con más de 7.000 años de historia, la ciudad creció entre las riberas de los ríos Danubio y Sava y posee un inmenso gran patrimonio histórico, fruto de de la diversidad cultural subyacente en la historia del país: las influencias a lo largo del tiempo de los imperios romano, otomano, austrohúngaro y, especialmente, bizantino, han forjado el carácter y la espiritualidad del pueblo serbio. El espíritu ancestral de Belgrado está bien representado por la majestuosa Fortaleza de Kalemegdan, que ofrece una vista panorámica y absolutamente romántica de la confluencia del Danubio y el Sava, en cuyo interior se encuentra el símbolo de la ciudad, el monumento al Vencedor. Ya fuera de la fortaleza nos encontramos con Kosančićev Venac, una calle peatonal llena de vida, y con el suntuoso Palacio de la reina Ljubica, donde los siglos se encuentran con el lujo oriental. En la otra orilla del río se encuentra la ciudad de Zemun y la Torre de Gardoš, rodeadas de estrechas calles empedradas en las que se ocultan secretos milenarios.
Vista desde la Fortaleza de Kalemegdan
Aún quedan vestigios de la época monárquica, como El Viejo Palacio, en el que vivieron dos dinastías de los Obrenović (actualmente la Asamblea de la Ciudad), el Palacio Nuevo de los Karadjordjević, (hoy sede de la Presidencia de Serbia) y el Palacio Blanco. En todos ellos se conserva la memoria de la vida aristocrática de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

El espíritu más cosmopolita de la urbe se siente al pasear por la calle Knez Mihajlova y en la Plaza de la República, donde se halla el monumento al Principe Mihajlo Obrenović, que da nombre a la calle próxima.

Belgrado combina la pasión de oriente con la sofisticación europea para provocar una experiencia única en aquellos que se acercan a conocerla de cerca. La intensa vida cultural y artística se respira en el aire y se refleja en su interesante arquitectura, tanto clásica como moderna. El Museo de Arte Contemporáneo, Museo Nacional, Museo Etnográfico, Edificios Reales, el templo del Santo Sava, una de las más grandes iglesias ortodoxas del mundo, son, entre otras, algunas de las maravillas que hay que ver en esta ciudad que destila cultura por sus calles y plazas y en sus 40 museos, 30 galerías, 20 teatros, en sus casi 80 bibliotecas. A lo largo del año se celebran más de 50 festivales de las mas variadas disciplinas artísticas, culturales y deportivas. En el mes de abril se tiene lugar el Festival de Danza de Belgrado y el Maraton de la ciudad.

Belgrado nocturna
Los locales flotantes en los ríos de Belgrado y los cafés de la calle Stahinjića Bana son lugares únicos para disfrutar de la vida nocturna de Belgrado, una de las más intensas de Europa, en la que se mezcla la amplia oferta cultural con la diversión en cualquiera de los numerosos locales nocturnos, como el Akademija, el Gajba o The Tube, entre muchos otros.

Pero el viajero que visite Belgrado debe reservar un día para visitar el Parque Nacional de Fruška Gora situado a dos horas en coche desde la capital, en el que podrán entrar en contacto con dos aspectos únicos de Serbia: una naturaleza espléndida por su valor ecológico y conservación y los monasterios ortodoxos como símbolos de la religión, tradición y espiritualidad serbias. Muchos soberanos serbios levantaron monasterios y espacios para el culto a lo largo y ancho del país y elegían para hacerlo lugares secretos, perdidos en la inmensidad de las montañas. De una gran belleza y valor espiritual, son también una muestra excepcional de las manifestaciones artísticas de las distintas épocas en que fueron construidos.

Plaza de la República
A Fruška Gora la llaman el Monte Santo serbio ya que en los bordes del Parque Nacional se levantan 17 monasterios construidos entre los siglos XII y XVIII, siendo los más conocidos los de Grgeteg, Hopovo, Jazak, Velika Remeta y Krusedol. Son una muestra de los muchos monumentos que forman parte de la incalculable riqueza del patrimonio religioso de Serbia.

Una visita a Belgrado será con toda seguridad un descubrimiento para el visitante que busque algo diferente. Ese concepto es el que Serbia está promocionando para atraer el turismo hacia el país. Quien quiera disfrutar de una enorme biodiversidad, con una amplia oferta de actividades al aire libre y turismo rural, un magnífico patrimonio histórico y religioso y una variadísima oferta cultural, debe poner a Serbia como objetivo preferente para sus próximas vacaciones.

Catedral ortodoxa del Santo Sava



miércoles, 23 de marzo de 2011

Belgrado

Vibrante, ruidosa, joven, deliciosamente encantadora, y al mismo tiempo, desaliñada, barata y con altas dosis de vida golfa y espíritu de evasión. Belgrado, aunque no forma parte del manido catálogo de destinos turísticos, está dispuesta a robarle protagonismo a Barcelona o Berlín. 
Borja Vargas. Elpais.com.

Café en el Danubio
A través de los siglos, Belgrado, la capital de Serbia, se ha modelado a si misma entre las riberas del Danubio y del Sava, ríos que serpentean en torno a su construcción más emblemática, la Fortaleza de Kalemegdan. La vitalidad y el hedonismo son el motor de una ciudad que no se preocupa por salir bien en la foto, enamorando al visitante con una atmósfera llena de energía. Belgrado combina la pasión de oriente con la sofisticación europea para provocar una experiencia única en aquellos que se acercan a conocerla de cerca. La intensa vida cultural y artística se respira en el aire y queda congelada en su interesante arquitectura, tanto clásica como moderna. El Museo de Arte Contemporáneo, Museo Nacional, Museo Etnográfico, Edificios Reales, Galería de Frescos o el Palacio de la Princesa Ljubica, son algunas de las maravillas que hay que ver en esta ciudad llena de galerías de arte y museos.

Fortaleza de Kalemegdan
Belgrado dispone de una de las vidas nocturnas más intensas de toda Europa, con un amplio registro de espectáculos entre los que se incluye opera, conciertos o teatro. La oferta es muy variada; desde una cena con música en directo en el bohemio distrito de Skadarlija, a un rato de relax en uno de los viejos cafés o en los barcos de la ribera del río, pasando por una noche de marcha en alguno de los muchos locales nocturnos de la ciudad. En cualquier circunstancia hay dos cosas garantizadas: un buen rato con los amigos y mucho estilo. ¡Y todo ello sin que la cartera se resienta! Belgrado, como el resto del país, ofrece una excelente relación calidad-precio en comparación con buena parte de Europa.

Centro de Belgrado por la noche